Haciendo gala al dicho "si hay miseria que no se note", la televisión en crisis hizo ajustes por todos lados, y en contados casos fue generosa con ciertos programas. El niño mimado del año fue Tratame bien. El unitario de El Trece esquivó la crisis en todo sentido, y lo que reflejó en pantalla fue lo mejor del año.
Tratame bien es la ficción que más elogios despertó esta temporada, tanto en la industria como entre los televidentes. La historia de desamor entre una pareja madura que se encamina indefectiblemente al divorcio cautivó desde el trabajo de calidad de los actores, la minuciosa dirección, los libros pulidos al máximo y el gran despliegue técnico.
El mayor capital de la ficción fueron las interpretaciones, y para llegar a este nivel El Trece delegó la responsabilidad en dos actores de indiscutible prestigio y trayectoria: Julio Chávez y Cecilia Roth, que no son populares ni masivos, pero sus reputaciones fueron suficientes como para llamar la atención de la mayoría.
Rodeados con un elenco de actores no menos habilidosos y otros importados del teatro y del cine, Daniel Barone manejó los tiempos desde la dirección poniendo su impronta en cada escena.
Además, los libros nunca desviaron el camino: Tratame bien fue previsto para que tenga 13 episodios y termina con 37. En esta prolongación, la historia respetó la idea inicial, no cayó en situaciones descabelladas e inverosímiles para extender la trama. Por este camino también se manejó la inclusión de participaciones especiales, todas realizadas por actores de primer nivel que aceptaron componer personajes fuertes y atípicos.
Por no haber mezquinado recursos y por no descuidar ningún aspecto, Tratame bienfue un producto de otra realidad, privilegiando la calidad por sobre lo económico. Elección que deja al televidente ávido de televisión de calidad y totalmente agradecido.
Tratame bien es la ficción que más elogios despertó esta temporada, tanto en la industria como entre los televidentes. La historia de desamor entre una pareja madura que se encamina indefectiblemente al divorcio cautivó desde el trabajo de calidad de los actores, la minuciosa dirección, los libros pulidos al máximo y el gran despliegue técnico.
El mayor capital de la ficción fueron las interpretaciones, y para llegar a este nivel El Trece delegó la responsabilidad en dos actores de indiscutible prestigio y trayectoria: Julio Chávez y Cecilia Roth, que no son populares ni masivos, pero sus reputaciones fueron suficientes como para llamar la atención de la mayoría.
Rodeados con un elenco de actores no menos habilidosos y otros importados del teatro y del cine, Daniel Barone manejó los tiempos desde la dirección poniendo su impronta en cada escena.
Además, los libros nunca desviaron el camino: Tratame bien fue previsto para que tenga 13 episodios y termina con 37. En esta prolongación, la historia respetó la idea inicial, no cayó en situaciones descabelladas e inverosímiles para extender la trama. Por este camino también se manejó la inclusión de participaciones especiales, todas realizadas por actores de primer nivel que aceptaron componer personajes fuertes y atípicos.
Por no haber mezquinado recursos y por no descuidar ningún aspecto, Tratame bienfue un producto de otra realidad, privilegiando la calidad por sobre lo económico. Elección que deja al televidente ávido de televisión de calidad y totalmente agradecido.

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